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5 de abril de 2008

A lost picture of the year that brought all the good stuff

This is one picture i've looked for like mad, once and again cuz i promised i'd send it over. You know me, promises are meant to be kept. Yet, i never found it. Not since today, when i casually remembered this msn space i used to have AGES ago, but never really cared about it. And voila! liege, liege et petit. I can't explain how happy i am to have found this, i always loved this one pic. And i can't explain either why i just can't e-mail it right away, nor show it here. I guess this belongs to the side of me no one will ever get, no matter how much i describe it, no one who was not an AFS. And only the two people involved in that particular moment know how much it means for me. So... here it is, Sergio, as promised. Yours to keep. Once upon a time in Liege :) for all the good memories.


22 de marzo de 2008

Señales

Fíjense lo extrañas que son las cosas en este mundo, que a todos nos toca a veces sentarnos a pensar por qué funcionamos de cierta manera, y qué tan verdaderamente extraños somos con respecto al resto. Una vez sentada con una amiga y la inspiración de Las Ramblas -y unos 3 litros de sangría cada una- salió una discusión sobre este tema de “everyone’s a freak on his own” y llegamos a concluir que de una enorme lista de gente conocida – y extraña, por cierto, bastante frita o simplemente en el borde de lo “diferente/incomprensible” – la persona más “freak” y anormal era esa a quien le notamos menos características raras, osea la que más se ajustaba a esas reglas predefinidas de normalidad que nos taladran a todos. (Cheers to Yuki! Adonde sea que esté)

Sin embargo no puedo dejar de creer a veces que algunos estamos más tocaditos en la cabeza que otros. No sé, ¿será porque tanta gente me lo repite?

Varias cosas fuera de lo común me han pasado últimamente. No me quejo, me gané un viaje a margarita! Pero hay otras que ya tenía tiempo sin… “experimentar”. Por ejemplo esto de ir percibiendo señales en ciertas personas o situaciones, o cosas. Como hoy, que me di cuenta de tremenda metida de pata académica que hice y simplemente sentí que tenía que ser de esa forma porque sólo así puedo hacer lo que quiero. Eso, por cierto, aún no sé qué será, quizá empiece con el congreso de junio. Sin embargo este detalle académico no es a lo que me refiero realmente cuando digo que me está dando curiosidad todo el asunto intuitivo.


Es todo lo que rodea esta casa. Siempre ha sido un lugar en el que cambio de ánimo, no sé si sea el aire más fresco o la cantidad de buenos recuerdos que hay aquí o simplemente la energía que tiene la casa, es asombrosa. El hecho es que aquí toda emoción es más pura, y quizá por eso aquí parezco otra, quizá piensa una mejor yo. Y a esta otra le pasan cosas que a mí no me ocurren fuera de este pueblo. Como que siempre que me ocurra algo extraño en la calle sea en el mismo punto en la bajada de la urbanización. Entre muchas otras cosas –porque ya llevo años viniendo acá-, está este perro callejero que me encontré hace dos días y decidió porque le sonreí que soy su dueña. No sé si se dio cuenta de que cuando le vi la carita me salió el instinto de querer cuidarlo o si tengo el mismo perfume de alguien que lo cuidó una vez, el chiste es que Sucio me paga lo que le consigo de comida con más lealtad que cualquiera de los 6 perros que he criado, y verlo como es me da la sensación de que un día me va a dejar de servir de guardaespaldas y me va a llevar a algún lado adonde se supone que llegue. Es ridículo, es como (para quien crea en esto) poner mi destino en manos de un cacri, pero yo que creo que hasta de los árboles se aprende algo, no me puedo sacar de la cabeza que este chico sabe algo que yo quiero saber. ¿Será posible que vaya a ser perro un alma vieja?

Hoy cuando me estaba acompañando al boulevard se paró un momento en el lugar exacto donde lo encontré ayer. Como ya me acostumbré a esperarlo si se para, para que no llore, me detuve igual y entonces se me vino a la mente algo que vi allí también hace año y medio: el conejo muerto y la luna del amanecer un día. No sé explicar, en su momento, cuánto me impactó lo del conejo, porque la visión completa de ese instante me dijo que el camino por donde iba a seguir no tenía el final feliz que yo venía cantando a esa hora. Y bueno el pobre conejito no podía tener más razón, ya no tengo ni que hablar de los 7 ½ meses d autodestrucción que me puse encima por terca… y recordarlo hoy fue un respiro de esos que despiertan, porque en esa parada supe que ya no me voy a encontrar más bolitas de algodón sin vida, por lo menos no por este camino. Eso me alegra, me alegra tanto!

…vuelvo a mi punto inicial. ¡Qué cosas extrañas pasan! Y qué cosas extrañas tengo, jajaja si petit lee esto, no sabe que es el sobrenombre más “yo” que me han puesto. Aunque todos lo seamos, anormales, raros, locos, desajustados, como se quiera, cada cabeza es un mundo y cada mundo es 70% egoísta en el mejor de los casos, así que no puedo quedarme por siempre con esta duda en la cabeza de qué tan coherente o por lo menos práctica me resultan estos ataques de echármelas de Dalí y ver toda una realidad en sueños “absurdos”.

Por ahora, me voy a quedar tramando el posible secuestro de un cacri…

27 de noviembre de 2007

Where the streets have no name

Lo escribí hace mucho… un tiro al aire, quizá, buscando entender por qué hay cosas que uno insiste en llevar consigo cuando no convienen. Como no lo logré, decidí ponerme a ver cómo cambiaba la vida el hacerlo, el ir como los vagabundos con ese saco de cosas donde el 90% ya no sirve… y salió esto.


...entre calles sin nombre...
¿ Que se le va a hacer? Seguir adelante.

Suena cliché, una frase TAAAAN manoseada,
pero el dejar la vista al frente, y dejar de soñar con lo que se vivió detrás,
ver que el pasado es solo memoria y experiencia,
una pista y no un guión,
es la clave para no confundirse, para no estancarse.
Eso creo yo.
¿No crees? Cargas lleva de sobra en la espalda
quien piensa vivir con el pasado a cuestas.

¿Qué tanto puede vivir, si va doblado y mirando
al piso, o queriendo caerse para al menos así descansar?
Aunque viviera de recuerdos felices,
igual es como vivir fumándote un porro,
y en algún punto te cansarías de tener que crear imágenes para alegrarte.
¿Qué tanto se puede reír, el que lleve errores
o arrastre dolores consigo?
¿Qué tanto se puede querer, si va arrastrando sus castigos?

Es como dicen, lo que no se va en lágrimas se va en suspiros,
y me refiero a las buenas y a las malas (porq’ en ambas se llora
y por ambas se exhala)… pero SE VA (como algún día con suerte se irá el chavismo jaja) Atrás se queda.
Y este par de ojos sigue estando al frente.

Entre calles sin nombre, recuerda de dónde viniste, y camina por la que huela mejor, la más fresca, o la más poblada si lo que hay es miedo, pero camina.




Por andar discutiendo con varios que conozco que viven con un baúl a rastras, y que aún peor se van des-alegrando la vida por eso, me vine a dar cuenta de que habían cosas, culpas q yo aún llevaba conmigo si bien ya las había pagado. Culpas q me eché sola, como los Verstappen, o que ya nadie recordaba sino yo, como ciertas relaciones, y otras de las que sí hay recuerdos pero allí donde yo ya no estoy… Y vi que ya no tenían razon de ser. Y vi que siempre que me las ponía a mirar estaba como estacionada en una intersección, sin indicaciones en ningún sentido. Y vi que para estas cosas, eso de “mejor malo conocido q bueno por conocer” es lo más tonto que puede elegirse, xq imagínese cada quién de qué verguero de disfrutes se habría perdido! Nos habriamos quedado escuchando Camilo Sexto en vez de poner Alejandro Sanz…

18 de noviembre de 2007

feel

Esto lo escribí hace meses, meses, probablemente en febrero o marzo o abril 2006, no lo se. De ese día solo recuerdo una historia sobre carritos amarillos y que me di cuenta de que tenia otro amigo sin saber como lo hice. Un día gris que terminó bien... Pero ese día escribí esta pregunta que encontré hoy por casualidad y creo que el 2007 me la respondió con creces.

” Esto de buscarme excusas para no estar triste, para no estar molesta...por fuera, al menos. ¿Es medicina? ¿o es de esos venenos que te desgastan sin que te des cuenta de la gravedad del asunto? Ayer le dije a alguien que era mejor sacarlo todo, le dije que “el hombre muere por la cabeza”. ¿Y si soy mas específica y le digo q el hombre muere es por el corazón? Suena cliché, de hecho muy cursi para yo pensarlo. Pero también suena obvio, es obvio. Comienzas a vivir cuando late y mueres cuando deja de hacerlo. Demasiado obvio. Pero entonces piensas que todo es cuestión de edad, de licor, o de pana de mala leche cuando naciste te diría cualquier maracucho. Y bueno, quizá viviste tantas décadas y ya el cansancio sea físico, en una buena vida ya debería estar estirado de tantas cosas y tantas ilusiones. ¿Pero y si lo que pasa es otra cosa? ¿y si el cansancio viene de adentro, y si es emoción lo que hiere? Un corazón afligido, por más viejo que suene, enferma, creo que cualquiera que haya querido, querido con ganas, algo, lo sabe. Enferma porque es la muestra de los pedacitos rotos y desprendidos del alma…

Lo que estoy preguntando es si hace más daño a la larga el vivir pretendiendo que no pasa nada, vivir sonriendo, o si eso equivale a “tragárselo todo”, y si el trabajo de mostrar una sonrisa que disfrace lo que sea que se está quebrantando adentro es, cuando se acumula, una de esas cosas que es mejor probar sin abusos…” (se nota lo coñita que era, no? Pero no lo quise editar)

No sé por qué estaba pensando en eso en ese momento, creo que conocí en esos meses a varias personas que enseguida me di cuenta se tragaban demasiado sin ganar nada con eso. Después de todo, yo había aprendido en ma belgique que si bien las excusas más pequeñas son las mejores para patearte de la cabeza cualquier mauvaise affaire del día, todo se volvía mejor cuando había alguien escuchándote, todo!. Pero ahí me fui, desde noviembre pasado hasta quién sabe, este junio o agosto, a tragármelas todas, toditas las que me tocaron, hasta que ya abusé de esto de tratar de reírme y ni pude sonreír más…

entonces pendejamente me respondo un año y medio después, que el chiste no es vivir “sonriendo”, el chiste es dejar la farsa y vivir SINTIENDO, y que el haber aprendido como aprendí a sonreírle a toda verga también implica aprender a llorar lo que lágrimas merece, como ya lloré a este año que terminó el 14 nov. Que total, siempre va a haber más risas si sabes con quién quitarte los nudos de la garganta o el estómago o algún lugar extraño en que se te hagan a ti. Llora y ríete, hay días pa todo menos pa recuperar uno que ya tú solo tiraste al piso. Y bueno yo por lo menos, a esas personas que me hacen reir las tengo… Suerte!

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