Este es sólo un semi-placer. Porque me limito a observarlo, nunca a adquirirlo realmente.
La ropa de TH tiene tres características que me parecen elementales para vestimenta (según mis gustos): es cómoda, tiene estilo y es super combinable.
A excepción de la cantidad de piezas mostrando su obsesión por los cuadros (horror), la vitrina de Tommy es una ola del buen gusto para lo cotidiano. Con muy buena tela además, según recuerdo.
Compraría allí si no fuera tan costoso y, por supuesto, si no fuera un imbécil racista el señor Hilfiger. Esto, mucho más allá del precio, es lo que vuelve culposo el solo hecho de mirar la vitrina de la tienda. Es decir, si él mismo dijo que de haber sabido que los negros y latinos ibamos a estar comprando su ropa no se habría expandido como lo hizo, ¿entonces para qué rebajarse uno a comprar allí?
Evidentemente el señor ya se habrá tragado sus palabras luego de que en un esfuerzo mediático por contrarrestar su declaración racista sacaran (como 1 año después) a Beyonce como imagen de uno de sus perfumes y comenzaran a incorporar modelos de color en sus campañas. Pero no creo que eso cambie mucho su opinión original.
Entonces yo ni lo miro. O bueno, sí lo miro. A veces. Con renuencia. Con una admiración culposa por la buena mano que tiene, el ceñido coqueto, los colores adecuados, las costuras perfectas, la textura atractiva... Sí, es mi guilty pleasure de moda.
Felizmente para todos, no es el único genio de la cotidianidad con estilo. Y para muestra, quizás traiga al blog algunos botones :)