25 de enero de 2009

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Este es "No te salves" de M. Benedetti, lo conseguí entre otras de esas perlas raras que Ana reúne en su blog, y me encantó. Sentí como que me estuviese recordando no retomar malas costumbres que por mucho tiempo tuve o que de vez en cuando tengo. Pensarme sin sangre, y quedarme al borde de MI camino, y querer estar calmada, fuera de todo.... jajaja ¿para qué lo intento? Cada frase está escrita para un ser entre los 2 billones que son como yo. Media billonésima de ese mensaje es para mí, y es como si lo fuera todo.
Tanto tiempo quise -entre otras cosas- que ocurriera algún cataclismo y "salvarme", es decir sacarme de esa monotonía aburrida y enviciante en que todos caímos, y todos caemos cuando dejamos de apreciar los detalles, cuando pierden color las sonrisas... Me da risa haber pasado tanto tiempo pensando/hoping "salvarme" cuando lo cierto es que ese que no se salve puede vivir, vivir como sueñan muchos.

1 comentario:

Este post acepta piropos, críticas, cuentos borrachos, carticas de amor... en fin, deje usted lo que quiera. Aquí lo disfrutamos

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