10 de octubre de 2011

Comer, rezar ¿meditar?, amar


Uno siempre que desaparece un rato del blog queda con la espinita de deber justificar su ausencia.
Incomprensible para los demás, que no escriben, y hasta para uno mismo, es que este sitio se empiece a volver casa, almohada y aire en el que dejar ver partes de su vida y de sí mismo. Pero así es.

Los que tienen tiempo leyéndome saben que me pierdo de a ratos. ¿Ya para qué justificar?
Que las cosas se me pusieron difíciles, que no he tenido internet en mi casa en un buen tiempo, que aún con internet no he querido escribir porque me aterra la idea de vaciar mi cabeza y verla como un drama shakesperiano de este lado de la pantalla, que las cosas se han puesto mejores, iguales o peores, que voy pasando entre rabia, confusión, esperanza, alegrías, sueños y paciencias; que la paciencia a veces es forzada, a veces no, que Blogger no quiso funcionar bien durante unos días... ¡Uf! Podría escribir una decena de posts con todo aquello por lo que no escribí. Y no podría importar menos.

Sólo hay que volver a escribir :)

Algo sí les cuento: aquéllo que mencioné hace 3 posts de tomar otro enfoque... bueno, funcionó. Enseguida. O está funcionando. Creo. Espero.
Still in love, back together. Growing up.

Vi Comer, rezar y amar. Estoy cocinando, estoy amando como nunca. Quiero leer el libro. Y aunque ella y yo estamos en la situación opuesta, ella se divorcia y yo me reúno, Elizabeth Gilbert me dejó con una idea en mente: crecer y buscar mi equilibrio. Así que, si me ven por ahí cerrando los ojos en silencio, sepan que no estoy loca, solo estoy tratando de respirar paz.


5 de agosto de 2011

Los top 5 de Expanzoo

Hoy fui a Expanzoo, y me sorprendí de llevar 6 años ya en Caracas sin que ninguna de las muchas amistades que he tenido me hubiese hablado del precioso zoológico de contacto.
La visita fue una maravilla. Para quien necesite respirar limpio, relajarse y ver mucho verde, es un sitio espectacular. ¡Y MUY cómica!


Entre tantas cosas que me dejaron con la boca abierta, los top 5 fueron:

1. Los gallos: uno posaba, otro jugaba a estar muerto, y a otro lo vimos salir corriendo del cafetín, habiendo robado un NUGGET DE POLLO. Jajaj nunca había visto algo tan caníbal.

2. Los cerditos son tan inteligentes, que toman agua de un bebedero que ellos mismos deben accionar.

3. El burro que rebuzna cuando ve que al caballito de enfrente le estás dando zanahorias por mucho tiempo. Sólo se queda quieto cuando lo miras, y vas y le das zanahorias a él también, jajaj es comiquísimo

4. El camello dromedario es ENORME y super arisco, ¡pero al final me dejó hacerle cariños! No sé, él es un ser serio y nos entendimos.

5. El precio de la entrada. Sólo cuesta BsF 50 y vale 10 veces más la pena que ir al cine a ver lo mejorcito de la cartelera actual, que no es muy alentadora desde hace meses.
¿Qué esperan para ir?

19 de julio de 2011

Woody Allen: siempre una sorpresa

Yo quiero ver esta película.
Word is, es un viaje cultural y artístico por París, tal cual lo soñamos todos los que no vivimos en Francia.
Y esa no es la única razón por la que quiero verla. La segunda y principal es: es de Woody Allen.
¿Qué les parece el trailer?


A mucha gente no le gusta Woody Allen. A muchos les parece demasiado franco o exagerado su concepto de ciertas cosas, demasiado fría su mirada sobre el amor -del que tanto habla en sus películas- e incluso, demasiado nula la trama de sus películas.
Realmente, no me gustan todas sus películas, aunque sí puedo decir que no hay ninguna que deteste (de las que he visto hasta ahora).
Creo que el cine al que crecí acostumbrada evalúa demasiado lo ficticio, lo WOW, lo breathtaking como dicen los gringos. De las películas de W. Allen, me encanta justamente la atención llevada a lo cotidiano y a los giros inesperados, pero a la vez comunes y reales, que genera una mínima decisión.
Los gringos, en los últimos años, ya no van tanto al cine por él. Los europeos, en cambio, lo aman. Conozco relativamente poco el cine europeo y no soy entonces una crítica de referencia, pero es brutalmente distinto al  hollywoodense, y me atrevería a decir que se ha protegido más de la ambición dominante en toda película de Hollywood, léase: ser inolvidable (y taquillero).
(Y yo ya estoy pensando que se están buscando lo de inolvidables a punta de efectos especiales y 3D)

No tiene que caerte un pedazo de cielo en la cabeza para que ocurra algo que te marque la vida. No tienen que haber explosiones ni villanos para que surja la emoción verdadera, ni tiene que haber un final correcto para que sea un buen final. En muchas ocasiones de la vida real, las cosas simplemente se acaban. Me parece que él transmite todo eso con sus películas, de una manera TAN perspicaz que, así duela, divierte.
Lejos de decir que idolatro a Allen, me encanta su mínima sorpresa en todo, ese enfoque que recuerda que hay una belleza escondida detrás de realmente cualquier emoción... Debo decir que el tipo a veces logra tal desconexión de lo emocional, que me parece sobrehumano.

Definitivamente, Woody Allen no es de este mundo y yo, yo sí, espero ansiosa esta película. A ver qué sorpresas trae.

18 de julio de 2011

Sobre una tabla olvidada


A veces la mente y el entorno nos juegan trucos.
A veces, hacen que terminemos enfocándonos sólo en las grietas, como ésta en la mesa que sostuvo minutos de mis pensamientos hoy.


Pensaba durante un rato en las ambiciones, en qué significan, en qué implican y cuánto las debemos proteger. Pensé, vagamente, que quiero muchas cosas, y otros también quieren las suyas. Pensé en cuánto puede dibujarse uno en la cabeza una ambición... porque, por mucho que lo busquemos, no llegará ese obtejo o ser exacto que esperamos, lo que se nos enseña a hacer viviendo es doblar, cortar, amoldar, educar o encender eso que llega a nuestras manos, y luego ver qué hacer con el resultado.

Sin irme a la infinidad de subjetividades que implica considerar algo perfecto, creo firmemente que todo lo concreto en nuestro mundo (salvo quizás el mismo mundo) tiene imperfecciones. Hasta nuestros sueños tienen grietas.
Habría que pecar por ilusos para no considerar que no podemos concebir en detalle algo que no tenga fallas, que no tenga detallitos, como decimos los venezolanos.

Por eso mismo, las grietas no son motivo de frenarse.
Las evitas, las arreglas, te las llevas por delante o las escondes. Pero no te rindes. Ellas nunca -salvo en el arte- son el elemento principal. Ellas no son parte del "bigger picture".

Fue más de un genio el que dijo: "todo es cuestión de punto de vista."


Otro enfoque.
A veces, las cosas esas que llegan, flaws and all, son lo suficientemente buenas para que quien se doble, mueva, infle o incinere seas tú.Who knows? You might get yourself into one of these win-win situations.

Hoy, sobre esa mesa olvidada, me preparé para pensar en contextos, en entornos, en causas, en formas.
En las dificultades. En que hay soluciones, y quizá el truco sea el mismo que en negocios e ingeniería: abrir bien los ojos, observar alrededor, integrarlo todo en un respiro, y aceptar que -después de todo- puede que sólo haga falta otro punto de vista.



17 de julio de 2011

Diario 2

Esta tarde dejé de lado un rato la música, mi bolígrafo, cerré el cuaderno.
Hoy me inspiré y nacieron ideas, pero cuando empecé a pensarlas, pensé que me caería bien sencillamente no pensar.
Aunque fuese por un rato.




Contemplar un rato la naturaleza, echarse en la grama así, sin más preocupación que un rayito de sol directo a los ojos es algo que parece trivial, pero es bien necesario. ¡Y cómo repone de paz!

PD: si las musas no hacen huelga por mi vagancia de hoy, este blog se va a poner activo :)

13 de julio de 2011

Lector(a)

A quien lea:

No se alarme.
El próximo post será ya sobre otro tema.

Hasta entonces, le doy receso a las musas.

7 de julio de 2011

¿Viviremos y venceremos? o.O

Mis otras voces y yo vamos a tratar de decir esto de forma resumida, pero me disculpo de antemano, se nos complica eso. (Voy a poner lo importante en las letras oscuras, para el que se quiera ahorrar la intro.)
Explicar esa tristeza de ayer, la que volví a guardar hoy.

Todo empezó con el desfile del bicentenario. Fíjense, yo de chiquita siempre quise venir a Caracas a ver esos desfiles de gente y militares y aviones, cantando el himno nacional. De verdad, era mi forma de ver que aquí la gente estaba tan enamorada del país como las maestras nos enseñaban a estarlo en el colegio.
Este año, viviendo en Caracas, tuve la oportunidad de ir a verlo y no fui. Y de pana, tenía GANAS.
¿Por qué no fui? Me protegí de una posible -y efectivamente probable- decepción.


El 5 de julio TODOS los venezolanos teníamos motivos para celebrar 200 años de independencia. Poca gente se da cuenta, pero de verdad no es lo mismo 30 ó 100 años de independencia, que 200 años. El espacio para desarrollarse es mucho mayor. El enraizamiento de la idea de la libertad dentro de la mente del pueblo es exponencial con el tiempo, y ahorita, a pesar de que dependamos del petróleo, de Estados Unidos,  y del dólar para importar los productos que no nos esforzamos en producir; nos sabemos libres. Sabemos buscar lo que queremos.
Por eso sostengo que debimos todos celebrar.


Ahora, como venía contando, el factor decepcionante que me temía apareció. Militares cantando que quieren socialismo, para empezar. Si lo cuento en otro lado, no me lo creen. Y yo pensaba que eso -que ya es normal- iba a ser la decepción del día. Me dormí pensando en eso, luego de que vi el final del evento, vi a Dudamel cerrar el concierto, lloré escuchando el Alma Llanera... Quedó magnífico. Todo. Yo me quito el sombrero con los que organizaron esa vaina. Porque los trajes históricos, las carrozas, los trajes militares que usaron... todo fue una belleza. Así, con ese esplendor y más, es que hay que celebrar a un país.
Yo, por mi parte, me saqué la espinita y me acosté feliz.
Esa felicidad me duró como hasta las 8 am del día siguiente.

Y todo fue culpa de la oposición. Fíjense, cuando me metí en Twitter y vi lo que estaban diciendo de Dudamel (y otros), denigrándolo por haber participado en el evento "chavista", por poco me vuelvo Hulk. Cuando se me pasó la arrechera, me puse triste.
Yo creo que todos estamos de acuerdo en que Gustavo Dudamel es la figura musical venezolana más reconocida actualmente en el mundo. Él y Simón Díaz, pero él es el nuevo concepto, el éxito del talento dedicado a generar talento nacional. ¿Quién tiene más merecido que él el honor de representar a su país en un acto DE ESE TAMAÑO? ¿Quién mejor que él, para transmitir con su música eso que sí nos une a todos los venezolanos, para enviar calladito ese mensaje final y dejarnos a TODOS con una sonrisa?

Me parece terrible y asqueroso que lo insultaran. La oposición se jacta de "ser abierta", e igualmente excluye. La gente está obsesionada y envenenada de un lado y del otro. La gente no quiere ver que Chávez no es ni la solución, ni el verdadero problema. Todos están felices con tener un blanco a quien apuntar el dedo para achacarle sus rollos o mostrarle los estómagos vacíos para que se los llenen gratis.
Los medios dicen lo que les da la gana. Unos, siempre amarillos y los otros, siempre rojos.

Si de verdad la gente está pensando contentarse con un mal menor, a costa de salirnos del "socialismo del s.XXI", entonces aquí sólo cambiarán las cosas por encima.
Si la gente sigue envenenando a los demás como lo han hecho hasta ahora, esta causa-país se va a volver poco a poco menos defendible. Y, en el punto en que estamos, eso ya es bastante decir.

Quiero irme.
No quiero irme.
Quiero irme.
No sé...

Aquí, o podemos vivir todos, vencemos un poco nuestro egoísmo y echamos pa' lante como es, o nos tatuamos las 3 estrellitas del 3er mundo en la frente y nos sentamos a esperar las otras.

Hoy por hoy, quiero irme.
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