26 de octubre de 2011

Malas influencias

(A S., A., M., R., R., y otros varios. Todos caen dentro del mismo pote, en mayor o menor grado, figuras paternales de sus hijos, sobrinos, primos o hermanos menores. Esto es lo que en el fondo siempre me aguanto de decirles)

Déjame decirte algo: 
Una cosa es que los padres se hagan una mala imagen frente a sus hijos desde que éstos son niños. Otra muy distinta es que tú aproveches tu autoridad frente a otra persona (sobre todo niños) para meterle vainas en la cabeza respecto a sus padres, sean éstos también tus padres o no.
La diferencia entre ser guía o cizañera es enorme, pero es sencilla de entender si olvidas tu egoísmo. (Acéptalo, eres egoísta y no te lo voy a decir bonito a estas alturas). La diferencia está en lo que generas:  un niño con malos padres crece tratando de mejorar los errores, sobre todo si tiene un buen guía. Es un niño que muy probablemente aprenda a ser feliz y a salir reluciente de la cuevita oscura de sus padres, y te aprecie más de lo que imagines. Tendrás un amigo, y una buena persona.
Un niño que crece escuchando lo malos que son sus padres es alguien que lleva siempre algo adentro que no quiere y no se sabe quitar (porque no es fácil aprender a hacerlo). Es alguien que va a quererte -porque fuiste su confidente- y a odiarte (en el fondo) -porque tú lo enseñaste a no querer-.
Si tú le enseñas a un chamo a no querer a su(s) padre(s) le estás quitando un montón de cosas. No lo hagas. Sean padres buenos o mediocres, representarlos como villanos solo duplica los problemas en la casa. Tienes que decidir si quieres proteger a una persona o crear a alguien "fuerte" que no sabe lo que es un hogar, ese sitio adonde uno se siente a gusto y seguro. 
Decide si enseñas a saber curarse o si enseñas a vivir herido.
Sé un(a) guía.
Y perdona, porque eso es lo primero que  te toca a tí.


PD: (a R. especialmente) Deja de echártelas de altruista. Ni tú te comes ese cuento.

19 de octubre de 2011

Mon seul regret


Et si je ne l'avais pas quitté?

El ballet. Tantas veces lo añoro. A veces no puedo evitar pensar que esa es era mi forma de arte.

12 de octubre de 2011

El trabajo del artista


Así que, allí estaba Gil, con la garganta seca y un personaje principal que trabajaba en una Tienda de Nostalgia (Nostalgic shop) porque gran parte de él no lograba lidiar con la violencia y demás desesperanzas del mundo actual, de la misma manera en que Gil no lo hacía. Lamentaban (ambos) no haber vivido en una época en que el mundo giraba alrededor del conocimiento, el amor y las artes. Allí estaba ella, con la novela en mano, y en el momento en que uno detiene la respiración para saber si le dirá que es buena o es terrible, ella se acerca a Gil y dice:

"Now, about your book: It's very unusual indeed, in a way it's almost like science fiction.
We all fear death and question our place in the universe. The artist's job is not to sucumb to despair, but to find an antidote for the emptiness of existence. You have a clear and mighty voice, don't be such a defeater!"

Y así, Woody Allen pone en la boca de su personaje Gertrude Stein (Kathy Bates) una belleza de reflexión acerca de lo que debe hacer un artista. Expresar en su obra el antídoto al vacío de la existencia.

No me considero una artista, y no puedo decir que esa tarea es fácil o difícil de lograr. Pero creo que es fácil entenderla.
Si el arte es la expresión de aquello -concreto o abstracto- que nos rodea, entonces lograr "vaciar" en una obra  nuestra visión o sensación particular de un elemento del mundo es definitiva e innegablemente una afirmación de la existencia y de la consciencia de vivir. Y eso es imposible para quien lleva una existencia vacía. Tanto más si aquello que se expresa no es algo meramente percibido en el exterior sino un reflejo de la interioridad, porque entonces el conocimiento propio se enriquece y se rueda por el camino de detallar, cuestionar o admirar más detalles de una existencia cada vez más rica.
Quién sabe, el arte quizá lleva a una existencia plena. Sería toda una experiencia conocer a alguien que haya vivido eso.

Yo quizá nunca lo sepa, pero me gusta pensarlo. 
Pensaré que esta no es solo la tarea del artista, sino la de cualquier persona. O que todos tenemos nuestra forma de arte particular y debemos usarla para buscar sentirnos realmente contentos. 

No desesperemos. Las respuestas que queremos, las sensaciones que queremos, todas están allí. En algún lado. Y podemos llegar a ellas. Quizás todo se trate de escucharnos tranquilamente, descubrir cuál es nuestro arte y -claro está- ponerlo en nuestro día a día.

El mío...bueno, les contaré cuando lo descubra. ¿Cuál es el suyo?

10 de octubre de 2011

Comer, rezar ¿meditar?, amar


Uno siempre que desaparece un rato del blog queda con la espinita de deber justificar su ausencia.
Incomprensible para los demás, que no escriben, y hasta para uno mismo, es que este sitio se empiece a volver casa, almohada y aire en el que dejar ver partes de su vida y de sí mismo. Pero así es.

Los que tienen tiempo leyéndome saben que me pierdo de a ratos. ¿Ya para qué justificar?
Que las cosas se me pusieron difíciles, que no he tenido internet en mi casa en un buen tiempo, que aún con internet no he querido escribir porque me aterra la idea de vaciar mi cabeza y verla como un drama shakesperiano de este lado de la pantalla, que las cosas se han puesto mejores, iguales o peores, que voy pasando entre rabia, confusión, esperanza, alegrías, sueños y paciencias; que la paciencia a veces es forzada, a veces no, que Blogger no quiso funcionar bien durante unos días... ¡Uf! Podría escribir una decena de posts con todo aquello por lo que no escribí. Y no podría importar menos.

Sólo hay que volver a escribir :)

Algo sí les cuento: aquéllo que mencioné hace 3 posts de tomar otro enfoque... bueno, funcionó. Enseguida. O está funcionando. Creo. Espero.
Still in love, back together. Growing up.

Vi Comer, rezar y amar. Estoy cocinando, estoy amando como nunca. Quiero leer el libro. Y aunque ella y yo estamos en la situación opuesta, ella se divorcia y yo me reúno, Elizabeth Gilbert me dejó con una idea en mente: crecer y buscar mi equilibrio. Así que, si me ven por ahí cerrando los ojos en silencio, sepan que no estoy loca, solo estoy tratando de respirar paz.


5 de agosto de 2011

Los top 5 de Expanzoo

Hoy fui a Expanzoo, y me sorprendí de llevar 6 años ya en Caracas sin que ninguna de las muchas amistades que he tenido me hubiese hablado del precioso zoológico de contacto.
La visita fue una maravilla. Para quien necesite respirar limpio, relajarse y ver mucho verde, es un sitio espectacular. ¡Y MUY cómica!


Entre tantas cosas que me dejaron con la boca abierta, los top 5 fueron:

1. Los gallos: uno posaba, otro jugaba a estar muerto, y a otro lo vimos salir corriendo del cafetín, habiendo robado un NUGGET DE POLLO. Jajaj nunca había visto algo tan caníbal.

2. Los cerditos son tan inteligentes, que toman agua de un bebedero que ellos mismos deben accionar.

3. El burro que rebuzna cuando ve que al caballito de enfrente le estás dando zanahorias por mucho tiempo. Sólo se queda quieto cuando lo miras, y vas y le das zanahorias a él también, jajaj es comiquísimo

4. El camello dromedario es ENORME y super arisco, ¡pero al final me dejó hacerle cariños! No sé, él es un ser serio y nos entendimos.

5. El precio de la entrada. Sólo cuesta BsF 50 y vale 10 veces más la pena que ir al cine a ver lo mejorcito de la cartelera actual, que no es muy alentadora desde hace meses.
¿Qué esperan para ir?

19 de julio de 2011

Woody Allen: siempre una sorpresa

Yo quiero ver esta película.
Word is, es un viaje cultural y artístico por París, tal cual lo soñamos todos los que no vivimos en Francia.
Y esa no es la única razón por la que quiero verla. La segunda y principal es: es de Woody Allen.
¿Qué les parece el trailer?


A mucha gente no le gusta Woody Allen. A muchos les parece demasiado franco o exagerado su concepto de ciertas cosas, demasiado fría su mirada sobre el amor -del que tanto habla en sus películas- e incluso, demasiado nula la trama de sus películas.
Realmente, no me gustan todas sus películas, aunque sí puedo decir que no hay ninguna que deteste (de las que he visto hasta ahora).
Creo que el cine al que crecí acostumbrada evalúa demasiado lo ficticio, lo WOW, lo breathtaking como dicen los gringos. De las películas de W. Allen, me encanta justamente la atención llevada a lo cotidiano y a los giros inesperados, pero a la vez comunes y reales, que genera una mínima decisión.
Los gringos, en los últimos años, ya no van tanto al cine por él. Los europeos, en cambio, lo aman. Conozco relativamente poco el cine europeo y no soy entonces una crítica de referencia, pero es brutalmente distinto al  hollywoodense, y me atrevería a decir que se ha protegido más de la ambición dominante en toda película de Hollywood, léase: ser inolvidable (y taquillero).
(Y yo ya estoy pensando que se están buscando lo de inolvidables a punta de efectos especiales y 3D)

No tiene que caerte un pedazo de cielo en la cabeza para que ocurra algo que te marque la vida. No tienen que haber explosiones ni villanos para que surja la emoción verdadera, ni tiene que haber un final correcto para que sea un buen final. En muchas ocasiones de la vida real, las cosas simplemente se acaban. Me parece que él transmite todo eso con sus películas, de una manera TAN perspicaz que, así duela, divierte.
Lejos de decir que idolatro a Allen, me encanta su mínima sorpresa en todo, ese enfoque que recuerda que hay una belleza escondida detrás de realmente cualquier emoción... Debo decir que el tipo a veces logra tal desconexión de lo emocional, que me parece sobrehumano.

Definitivamente, Woody Allen no es de este mundo y yo, yo sí, espero ansiosa esta película. A ver qué sorpresas trae.

18 de julio de 2011

Sobre una tabla olvidada


A veces la mente y el entorno nos juegan trucos.
A veces, hacen que terminemos enfocándonos sólo en las grietas, como ésta en la mesa que sostuvo minutos de mis pensamientos hoy.


Pensaba durante un rato en las ambiciones, en qué significan, en qué implican y cuánto las debemos proteger. Pensé, vagamente, que quiero muchas cosas, y otros también quieren las suyas. Pensé en cuánto puede dibujarse uno en la cabeza una ambición... porque, por mucho que lo busquemos, no llegará ese obtejo o ser exacto que esperamos, lo que se nos enseña a hacer viviendo es doblar, cortar, amoldar, educar o encender eso que llega a nuestras manos, y luego ver qué hacer con el resultado.

Sin irme a la infinidad de subjetividades que implica considerar algo perfecto, creo firmemente que todo lo concreto en nuestro mundo (salvo quizás el mismo mundo) tiene imperfecciones. Hasta nuestros sueños tienen grietas.
Habría que pecar por ilusos para no considerar que no podemos concebir en detalle algo que no tenga fallas, que no tenga detallitos, como decimos los venezolanos.

Por eso mismo, las grietas no son motivo de frenarse.
Las evitas, las arreglas, te las llevas por delante o las escondes. Pero no te rindes. Ellas nunca -salvo en el arte- son el elemento principal. Ellas no son parte del "bigger picture".

Fue más de un genio el que dijo: "todo es cuestión de punto de vista."


Otro enfoque.
A veces, las cosas esas que llegan, flaws and all, son lo suficientemente buenas para que quien se doble, mueva, infle o incinere seas tú.Who knows? You might get yourself into one of these win-win situations.

Hoy, sobre esa mesa olvidada, me preparé para pensar en contextos, en entornos, en causas, en formas.
En las dificultades. En que hay soluciones, y quizá el truco sea el mismo que en negocios e ingeniería: abrir bien los ojos, observar alrededor, integrarlo todo en un respiro, y aceptar que -después de todo- puede que sólo haga falta otro punto de vista.



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