
Primero dejo clara una cosa: García Márquez se ganó un altar entre los altares de mis gustos literarios el día que terminé de leer Cien años de soledad. Cierto, no me han gustado tanto otras obras suyas que he leído, pero... no me importa, como esa novela no hay dos. Sin embargo me encontré hace poco este artículo suyo, "El dulce sabor de una mujer exquisita", muy aceptado aparentemente por las lectoras porque aparece en un millón de foros sobre cosas femeninas, y otro millón de blogs, bueno, qué coño, si ya está en los superwalls del facebook con otros millones de comentarios del estilo de "es lo más bello que he leído!". Y bueno pues aquí tengo que estar en desacuerdo con el señor, y con quienes opinan de esa forma. Creo que el "Gabo" está describiendo más bien la mujer perfecta para un modelo de pensamiento que insiste en tatuar a la gente con prejuicios. Un ideal antiguo (o que ya debería haber pasado a la antigüedad). Una Jenny. Una mujer que es perfecta porque cumple con todo lo que "tiene" que cumplir para hacer realmente feliz a su compañero.
Pero Gabo, si me estás dando un ícono, no me enseñes a vivir PARA y POR alguien. Quien te lea sabe que eso, en el fondo, no es vida. Enséñame a vivir por MI, y para quienes en mí viven. Y así la historia terminaría en un final de “todos felices”.



