Nunca he sido fan de eso de tener diarios, pero creo que esto amerita ser escrito. Así sea para mí misma.
Hoy me puse tristísima en la mañana y creo que todavía me queda un fondito gloomy. Siempre me pongo así cuando me empieza a germinar de nuevo esa idea. Esa que he eliminado como monte en un jardín, varias veces. Esa que escondo detrás de las cortinas oscuras para no prestarle atención, como le hacían a los cuadros feos antiguamente:
Vete de Venezuela.
Ya no vas a verla bien.
Una idea auto-justificada, como ven.
Y me pone triste, porque yo siempre me he querido quedar a vivir acá, pero cada vez siento que esa idea germina con mejores raíces.
Es que... nada promete.
Tengo que ponerme a estudiar, pero mañana cuento un poco por qué.
Voy a empezar yendo directo al grano.
En el libro que les comenté hace poco de Carlos Fuentes, él mismo se describe como un opositor del gobierno, un individuo de cierta importancia en la esfera intelectual-política del país. Como escritor, reflejaba en cartas, publicaciones y en sus mismas obras esa realidad que necesitaba manifestarse al mundo, y a los mismos mexicanos engañados por los medios de comunicación. En fin, cosas con las que podemos asociarnos los venezolanos.
El personaje de Diana Soren le dice a Fuentes en cierto momento:
"Te había leido (...) Creí que eras un revolucionario de verdad. Alguien que pone sus actos donde pone sus palabras. No es cierto. Escribes pero no haces. Eres como los liberales gringos."
Acto seguido, lo deja. Pero eso no importa, acá lo que llama la atención es su argumento, su decepción.
Personas como Diana Soren hay muchas. Personas como Diana Soren piensan que sólo el acto es la manifestación debida de una idea. Piensan, en muchos casos, que es necesario construir algo, destruir algo, desordenar otra cosa, hacer visible la bota afincada sobre la cabeza de sus culebras...
¿Deberíamos estar todos de acuerdo con esto?
¿Qué queda entonces de Rousseau, de su contrato social, de Montesquieu y de tantos otros? OK. No todos hemos leido a Maquiavelo, y yo sólo sé de Montesquieu lo que aprendí en el colegio. Vámonos a otros ejemplos, vámonos a Mario Vargas Llosa (a quien tampoco he leido), a José Saramago, o vengámonos más acá con gente más pequeña como Laureano Márquez o Zapata, si les gusta. Ellos hablan, escriben, dibujan una realidad a un público enorme en el caso de los primeros y pequeño -pero significativo- en el caso de los últimos.
Todos llaman a las conciencias, a la pregunta, a abrir una puerta hacia nuevas ideas. Mejores ideas.
¿Son voces nulas, acaso?
Siendo yo la que escribe, me doy el lujo de lanzar mi opinión: no.
Creo que el artista (incluyendo al escritor) hace por el cambio tanto como hace un militante de la ETA por su propuesta. Es una movida muy distinta, sin lugar a viene de mentes distintas, pero no por ello debe considerarse una movida de menos validez. Hay gente que no lo sabe, pero sembrar una idea puede ser peligroso, algo más acusable, sí, pero más virulento y difícil de prevenir que la implantación de una bomba en la cama de G.W. Bush.
Personas como Diana Soren piensan que los que actúan rigen el mundo, cosa que es difícilmente cuestionable. Yo creo que les falta considerar que no son esos mismos los que rigen a las personas. Cada quien se rige a sí mismo*, está en cualquier concepto de libertad. Falta ver, ¿qué es lo que hace que nos veamos como un GRUPO y demos ese paso extra hacia exigir cómo queremos que nos gobiernen?
¿Que llegue un caudillo que se pinte como un caballo indomable y nos diga "vamos"?
¿O que de verdad entendamos que no hemos pensado BIEN en lo que queremos?
A pesar de haber usado la palabra "caudillo" que suena acá a cada rato, no quiero referirme sólo a la situación política venezolana, podríamos hablar de si nos lanzamos o no a decir de una buena vez que NO QUEREMOS que nos construyan esa clínica privada que quieren hacer en la esquina. O que nos muestren los planos de vialidad que proponen con el centro comercial mega atravesado en la vía hacia El Hatillo. Yo creo que no sé de un país/pueblo en donde todos estén de acuerdo con lo que pasa.
Necesitamos darle valor a la idea.
No hay acción inteligente /smart choice sin una idea.
Acá les dejo una charla interesantísima que vi hace unas semanas en TED Talks.
La exponente es una mujer iraní, se llama Shirin Neshat y es fotógrafa y artista plástica. Está exiliada por haber expuesto obras de arte con ideas inaceptables para el gobierno actual, y desde occidente llama a las personas -en todo el mundo- a expresarse, denuncia la hipocresía política de los EEUU y habla de la importancia de estar consciente de las cosas.
Les juro que este video vale la pena. (Y creo que pueden ponerlo en español)
Shirin Neshat no ha dirigido ataques terroristas, ni golpes de estado, ni marchas por su país. Pero si desprecian en su arte un impulso hacia ver qué está pasando, hacia la pregunta de ¿tiene que ser así?, entonces quizá estén, como muchos acá, marchando sin saber sobre qué están sonando sus pisadas.
Digerir la idea fue la base del éxito de Martin Luther King y de Gandhi.
En cualquier ámbito que lo tomen, puede ser la base de nuestro éxito en muchas acciones.
¿Les pasa que sienten que twitter les roba para sí ideas que podían bloggear?
En esas ando. Siento que quiero escribir mil cosas y, de algún modo, termino resumiendo algunas en 140 caracteres, o tragándomelas sin remedio. ¡Y tengo tantas ganas de escribir!
Me propuse retomar la lectura estos meses. ¿Por qué no hacerlo? Es algo que me encanta y que he dejado "sólo para vacaciones" (lo siento RAE, mis sólos se quedarán acentuados) poniendo como excusa que por el agite constante de mi universidad que cada semana me tiene estudiando, pues no me puedo dar el lujo de estar pegada con un libro. Quiero demostrarme lo contrario, y permitirme ese placer de perder la mente en otro espacio, otro tiempo, otras mentes. No sé si ya lo he dicho antes acá, pero hay pocas cosas que me llamen tanto la atención como sumergirme en la cabeza de una persona que es distinta a mí. Una persona con pensamientos parecidos a los míos me divierte, pero si pudiera examinar las ideas que encierran las mentes ajenas, sería tan obsesiva y minuciosa -aunque no tan sádica- como un Dr. Lecter con la agente Starling.
Eso es algo que, por mil y una razones, sólo puedo hacer a través de los libros. Y, con todo y eso, no es la razón principal por la que me fascinan. Esa razón sería, simplemente, el mundo que te abre, puede ser el mismo mundo y siempre será distinto porque lo ves a través de distintos ojos. Hay millones de historias de amor, millones de personajes enamorados, pero díganme: ¿hay acaso otro enamorado como Florentino Ariza? ¿otro como Esteban Trueba, o como Robert Kincaid?
No sé a ustedes, pero a mí desde muy pequeña me gusta leer y es por eso. Porque el mundo se vuelve realmente infinito en los libros, y como son libros, está en tus manos.
En lo que va de mes, me leí varios de los primeros cuentos de Benedetti, escritos entre el 47 y el 50 si no me equivoco, y un libro de Carlos Fuentes (Diana, o la cazadora solitaria) que me comí en 2 días porque, aunque no es el mejor de los libros, me embebía en las mentes bizarras de sus 2 personajes principales. Una locura.
Ahora, también siento la necesidad de escribir. Tengo mil ideas en la mente y me niego a reducirlas todas al formato de pajarito azul. Por mucho que intentemos, no funcionan así nuestras mentes, y la simplicidad no siempre es buena.
¿Ustedes qué han leido últimamente? Ese "(...) Potato Peel Society" del que habló Ani me llamó la atención, con tanta propaganda, pero ni modo, tengo que dejar de comprar libros y comenzar a leerme los que tengo. Y a buscar nuevos blogs, porque muchos de mis favoritos ya no escriben (¿tienen recomendaciones?)
Yo, por hoy, me retiro. Ya llegó el sueño.
Luego veremos cómo va eso de no dejar las ideas sólo en twitter.
¡Saludos!
PD: Quizá me piensen una ultra galla por estas confesiones que les estoy escribiendo, jaja. Quizá sepan de lo que hablo. Los libros me han hecho soñadora, me han abierto la mente. ¿Cómo no adorarlos?
"(...) ¿No ha escrito usted nunca una carta sin la intención de mandarla, y la ha puesto en un sobre sin la intención de mandarla, y ha salido con ella... todavía sin el propósito de enviarla; y entonces ha oído cómo caía en el buzón?"
Fragmento de "Esta mañana", de Mario Benedetti
Esto les pasa a algunos. O a todos, alguna vez. Un día te despiertas y te das cuenta de que no todo el aire que está dentro de tí es tuyo. Que has estado guardando parte de la esencia de ese ser al lado de quien te permitiste cada vez más acostarte a mirar el exterior. Ese día piensas que has llegado a hacer unas cuantas cosas sin pensar, unas cuantas cosas distintas a las que solías hacer en algún momento olvidado... miras hacia atrás y las ves, -por vez primera- esas tantas desandanzas sobre las líneas de tus íntimas costumbres.
Yo desde hace rato me quedo oliendo un poco más las flores, y el viento. Y, cuando se me cae una pestaña, siempre la miro antes de botarla. Y le digo "¡hola!" a la almohada cuando me despierto en las mañanas. También pienso en cómo preparar un café perfecto (¡yo que aborrezco el café!), estoy feliz cuando estoy más triste, y -por si fuera poco- uso cobija todas las noches, a pesar de que al principio no puedo dormir por el extra de calor.
Y detrás de este montón de tonterías y mínimos absurdos, está ese aire que se me ha coleado- de tí. Ese aire/persona del yo+tú. Ese ente raro que se formó tan sin querer como la carta cayó en el buzón de Esta mañana. (Como cayó en mi mente desvelada esta certeza de que sos, tan inconscientemente como yo, el motor de estos discretos disparates)
Hay quien no lo sabe, este secreto a voces que tantos gritan: los amigos valen oro, y son pocos.
¡Cuánto hacemos mal al olvidarlos!
No sé cómo nace una amistad. ¿Alguno de ustedes tiene esa respuesta?
No sé si fue ese momento "íntimo" en que compartimos algún secreto o ideas muy profundas, si fue un rato super divertido, gustos similares o demasiada costumbre (o algo más), lo que me llevó a ser amiga de fulano o fulana. Pero les tengo a todos un afecto enorme, un cariño de esos enormes que uno aprende a percibir cuando se es niño y algo en alguien te maravilla.
He fallado y fallo mil veces en no decirlo, en no demostrarlo, en no estar pendiente.
Cuando tienes la suerte de cruzarte algo que consideras maravilloso, es mejor no dejarlo ir. Yo, yo tardé días en entender por qué El Principito abandonó a su zorro.
Este post lo hago pensando en esos muchos (que son pocos) que quiero, en llamarlos y echarles vaina, y echar cuentos y reír. Pero lo escribo pensando en una persona por encima de todas.